luni, noiembrie 20, 2006

Crónica de Belgrado

Allá que nos fuimos los cinco, inconscientes de nosotros, a pegarnos la gran paliza de tren. 13 horitas de nada y el sábado por la mañana ya estábamos allí. Primera sorpresa, habíamos cerrado la vuelta en asiento, no en litera, con lo cual había que pagar suplemento. Nos esperaba Baumann y los demás becarios de Belgrado, aparte de Pablito "el calavera" que se acercó desde Sofía en otra odisea particular.

Desayuno masivo y paseito por el centro, muy bonito, especialmente la fortaleza, desde donde se veía el Danubio precioso.



Después una especie de hamburguesa tipica del tamaño de un sombrero mexicano. El descando de la tarde no fue tal, ya que Pablo saco el rakia bulgaro y empezamos a darle.

Por la noche cena en un restauránte típico. Carne a mantas, delicioso pero salí de allí con 3 kilos de más. Luego copas en un bar español y más tarde una discoteca que era un apartamento. En plan casa, con su salon y tal.Se veía el río desde las ventanas. Lo que más me impresionó es que allí la gente nos saca 15 cts a los españoles. Las tías de 1,80 la que menos y los tios unas montañas de 2 metros.



Mañana, la segunda parte, con fotos incluidas del Conde Drácula.

2 comentarii:

Anonim spunea...

Me gusta saber que os he dejado en buenas manos a todos, seguro que a Pablo la hamburguesa tipo sombrero mexicano le supo a poco y tuvo que pedirse otras 2 o 30....

El hombre de los caramelos spunea...

Que sepas q esa noche en el desierto jordano me acordé mucho de tí y entendí tu situación al oir aquellos perros ladrando junto a nuestra tienda... pena que luego fueran como caniches, pero vaya pulmones!!